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Published on mayo 12th, 2015 | by Rufo

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Una pareja para la historia

 

Hay personas que llevan en su sino encontrarse, unir sus caminos para hacer historia, para engrandecer sus nombres y el arte que ilustran. ¿Qué sería de Camarón sin Paco? De Morente sin Sanlucar, del Torta sin Moraito, Chacón sin Montoya o Mairena sin Melchor. Extrapolando a otras disciplinas todo personaje que se precie y se distinga está asociado a otro que hace que ambos sean intemporales, bien sean por relaciones agonistas o antagonistas. Parejas como Holmes y Watson, Quijote y Sancho, Marie y Pierre Curie o David y Goliath son imposibles de mentar por separado.

Hoy por hoy, Antonio Reyes Montoya es una de las grandes realidades del cante flamenco, aunque su arte lleva años en lo más alto del escalafón, es ahora cuando empieza a reconocerse su talento por parte de instituciones y crítica especializada. Sus innumerables premios conseguidos en el último año lo avalan como el cantaor del momento. ¿Qué decir de Diego Moreno Jiménez? Diego del Morao para el arte jondo, pues prácticamente lo mismo pero aplicado a la sonanta. Lleva años acompañando a los artistas más punteros del panorama, tanto desde el punto de vista más comercial hasta lo más castizo. Sin duda es el hombre de moda en el mundo de la guitarra flamenca, donde ha conseguido desarrollar un estilo propio, haciendo del ritmo su seña de identidad.

Con estas premisas era difícil que no se encontraran, pero claro, hacía falta un catalizador. Ahí es donde entró la figura del ubicuo Carlos Martín Ballester, que sirvió de nexo para que dos de los máximos exponentes de lo jondo se fundieran en un recital que tuvo lugar el pasado jueves en el Círculo Flamenco de Madrid y que ya forma parte de la historia del flamenco. Sólo el tiempo dirá si perdura.

Para tan magno acontecimiento se decidió grabar y editar el primer disco en directo de ambos artistas. El riesgo estaba ahí, los nervios también. Por buenos que sean ambos artistas, hay que reconocer que apenas se conocían y que ello conllevaba un enigmático resultado. Ahí también radicaban los motivos, de lo inesperado surge la magia.

Con todo dispuesto y un sonido impecable dio comienzo el recital, y como todos esperábamos, se cumplieron las premisas. Seis cantes para el recuerdo; una hora y media de quilates de inspiración y talento. Dos artistas recorriendo nuevos caminos, resolviendo favorablemente situaciones desconocidas para ambos. Una comunicación musical perfecta. Diego supo dar su sitio a Antonio, silenció su guitarra para ensalzar el dulce decir del chiclanero. Antonio por su parte dejó lugar a Diego para arañarnos la piel con sus falsetas cargadas de personalidad. El compás corrió a cargo de dos de los mejores metrónomos de hoy: Diego Montoya y Chicharito de Jerez.

La velada se abrió a lo grande, con la madre del cante, la soleá, a mí entender lo mejor de la noche. Queja dulce la de Antonio que dijo los estilos de salida del Mellizo y El Guanter como pocos pueden hacerlo. Almíbar aderezada por el ritmo y el tempo de Diego.

Posiblemente Antonio sea de los cantaores que mejor se acuerda de los grandes maestros, y me explico: para acordarse de los genios no hay que imitar, más bien asimilar las formas y devolverlas pasadas por la personalidad artística de cada uno, de lo contrario no dejaría de ser una vulgar copia. El cantaor gaditano tiene esa cualidad, por eso sus tangos con reminiscencias de Camarón y La Marelu fueron exquisitos, por eso los cerró con una mezcla de fandango de Cepero-Vallejo con letra del Rubio. Sublime.

Continuó inundando el cargado ambiente de Madrid de humedad y sal con unas alegrías que sólo los de Cádiz decir con ese aroma. Llegó el momento de la siempre lúgubre seguiriya. Impresionanate la conjunción añeja del toque de Diego y el salvajismo que le imprimió Reyes. Un viaje al pasado a través de los sentidos; a lo más profundo del flamenco.

La recta final fue para unas generosas bulerías y los enjundiosos fandangos donde Antonio revive a su forma a Calzá y Caracol. El Círculo Flamenco de Madrid se rindió a los pies de los artistas. Memorable noche de la que se espera que sea el principio de un largo matrimonio artístico capaz de dejar sus hazañas escritas en los anales de la historia flamenca.

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One Response to Una pareja para la historia

  1. Javier Osuna says:

    Enhorabuena por tu crónica. Da gusto leerte. Te haces una idea de lo que fue y de eso se trata. Un abrazo.

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